
Claro, con esa costumbre de llamarles gallegos a todos los españoles en Argentina, los auténticos, por lo que fuera, se quedan sin identificar. Incluso percibo, partiendo de figuras históricas, que muchos no quisieron / no quieren que se los vincule, por sus ancentros o lugar de nacimiento, con Galicia.

Es uno de los muchos casos de chicos españoles que llegaron a vivir a Argentina. En el caso de
Una de sus cualidades es la franqueza, otra su humildad. Tiene un curriculum extenso del que no le gusta hablar ni alardear, pero que es necesario mencionar para una justa presentación: Roberto Selles es académico de número de la 

Siempre me llamaron la atención las cosechadoras que, como dijo alguien en Argentina, es el tanque de la paz. A veces llegaba alguna hasta la entrada de la herrería de mi padre en Baldissera para hacerles reparaciones, soldar piezas. Siendo un niño, me parecían gigantes! Con el verano las veía levantar polvaredas en los caminos en su lento traqueteo de un campo al otro, buscando más trigo, la semilla que se cosechaba en aquella época
Para adentrarnos en esta creencia y devoción popular decidimos realizar un resumen de lo publicado en la Web oficial
Cuando llegué a España en 1983 recién tuve conocimiento de ese hecho que ha diferenciado a Argentina del resto de países del mundo, en la postguerra civil española. Aquí mismo hemos relatado que quien firma los primeros acuerdos para el envío de comida a España fue el Dr. Ramón del Castillo durante su presidencia, apenas finalizada la contienda entre hermanos en esta península ibérica. Sin embargo fue durante el gobierno de Perón que se dio un gran impulso a ese acuerdo, que se mantuvo vigente hasta comienzo de los años `60.
Miramos a lo lejos en el tiempo y la distancia, desde Galicia, hacia esa extraña esquina de Tucumán y la Avenida Belgrano, en Rosario, no lejos por cierto del Monumento Nacional a la Bandera. Frente al viejo puerto, asomada a la noche que es propicia al chamuyo por lo bajini mientras suena el ritmo único del 2×4, encendía sus luces y vestía sus mejores galas cada fin de semana La Cueva del Tango, cita de muchos rosarinos y gentes del tango que llegaban a veces de bien lejos