
Quien nos ha presentado, el pintor mendocino Julio César Ovejero, residente en Madrid, me dijo que Varón Álvarez era alguien que nació para cantar tangos, ser tanguero. Y así es, canta tangos. Pero también pinta sus cuadros, hace sus esculturas, es profesor universitario y vive la noche mendocina
Para adentrarnos en esta creencia y devoción popular decidimos realizar un resumen de lo publicado en la Web oficial 
Carlos Trotta, nacido en Pergamino, Provincia de Buenos Aires, Argentina, lleva desde 1982 en Madrid. En nuestro multiportal ha firmado sus vivencias con La Porteña Jazz Band y lo citamos por los datos que nos ha aportado desde el ”Diccionario Nacional o Gran Diccionario Clásico de la Lengua Española” por Don Ramón Joaquín Domínguez en el que se habla del tango en 1850. Años atrás en la
Es uno de los muchos casos de chicos españoles que llegaron a vivir a Argentina. En el caso de
Alfonso y Zabala, Dos Guitarras y un solo Corazón para Cuyo – Andrés Hidalgo
Cuando llegué a España en 1983 recién tuve conocimiento de ese hecho que ha diferenciado a Argentina del resto de países del mundo, en la postguerra civil española. Aquí mismo hemos relatado que quien firma los primeros acuerdos para el envío de comida a España fue el Dr. Ramón del Castillo durante su presidencia, apenas finalizada la contienda entre hermanos en esta península ibérica. Sin embargo fue durante el gobierno de Perón que se dio un gran impulso a ese acuerdo, que se mantuvo vigente hasta comienzo de los años `60.
En la capital de España vamos al encuentro de este argentino con un largo recorrido en el mundo del teatro allá, en Buenos Aires, y aquí, en Madrid. Joaquín Gómez. Forma parte del nutrido grupo de actores, directores, autores y aún técnicos que se han integrado en la actividad teatral española en diversas ciudades, con mucha concentración en Madrid y Barcelona, dos plazas fuertes en esta disciplina artística.
Miramos a lo lejos en el tiempo y la distancia, desde Galicia, hacia esa extraña esquina de Tucumán y la Avenida Belgrano, en Rosario, no lejos por cierto del Monumento Nacional a la Bandera. Frente al viejo puerto, asomada a la noche que es propicia al chamuyo por lo bajini mientras suena el ritmo único del 2×4, encendía sus luces y vestía sus mejores galas cada fin de semana La Cueva del Tango, cita de muchos rosarinos y gentes del tango que llegaban a veces de bien lejos