Sí, Argentina es nombre de mujer en muchos países europeos, y como tal se viene utilizando desde finales del Siglo XIX y comienzos del XX, cuando los flujos emigratorios a la República Argentina eran muy importantes. Entonces solían ponerles familias españolas, italianas y de otros países, a la primera bebita que nacía tras la ida a Buenos Aires y a otras ciudades de sus familiares, ese nombre, Argentina.
Como otros muchos argentinos que residen en Málaga capital y su andaluza provincia, Andrés Montesanto llegó a nosotros a través de Marcel San Felice, colega comunicador con tantísimas cosas hechas en esa región.
La vida nos da oportunidades cada día y para mí, una muy grata ha sido contactar con el Dr. Ángel Eduardo Quartucci, su hijo. Lo hice a través de la cantante española Ángeles Ruibal, con quien compartió un grato momento en el Hotel Castelar de Buenos Aires, al inaugurarse como museo la 

Cuando llegué a España supe de él por el fútbol. Tras ser jugador en varios equipos de la liga española, siguió en los banquillos como fisioterapeuta. Desde siempre, en Argentina, ha gustado de la música y cantar. Eso también continuó cuando retornó a su tierra natal. Así es José Antonio Aramayo Lazcano
Cuando era pequeño, los dos primeros gallegos que sentí nombrar fueron Rosalía de Castro y Castelao. A la gran poetisa de Padrón la recité en galego en mi escuela de primaria en Rosario, un 12 de octubre de 1957, Día de la Raza como la llamábamos entonces en Argentina a la Fiesta de la Hispanidad, estando en sexto grado. Agradezco a la Señorita Matilde que me hubiera hecho conocer el gallego, con esos paixariños piadores… y los muiños do castañares.
Porque eso era cada día nuestro renovado encuentro con las mágicas ondas que nos traían la ciudad al campo, que nos aporteñaban aunque vivíeramos a centenarios de kilómetros de Buenos Aires, la capital de Argentina. En las casas de los campos argentinos, con la llegada del transistor era normal ver colgada de una enramada o sobre la mesa donde se toman los mates, un aparato a todo volumen. Era y es la ventana al mundo, la más directa y que lleva a imaginar las cosas, por lo tanto, no somos oyentes pasivos, terminamos de adornar con imágenes lo que vamos escuchando.