
No podía el 2017 despedirse de peor manera. En el último día del año partió un buen amigo y enorme profesional, el colega Gonzalo Estefanía, madrileño, que habia nacido hacía 36 años y que, en los poco tiempo que el destino le permitió ejercer aquello para lo que había nacido, hacer radio en las más distintas facetas, consiguió demostrar unas cualidades solo superadas por esas otras que tanto aquilataba, las personales.



Nos conocimos en una mesa de café al público, de las que tendía Roque Vega en su programa Así te cuento Buenos Aires – Radio Conexión Abierta, en Argentina. Frente a otro pocillo estaba Rubén Serrano y en un momento pasaron otros amigos, como Marcelo Oliveri. Y quedamos con 


Porque eso era cada día nuestro renovado encuentro con las mágicas ondas que nos traían la ciudad al campo, que nos aporteñaban aunque vivíeramos a centenarios de kilómetros de Buenos Aires, la capital de Argentina. En las casas de los campos argentinos, con la llegada del transistor era normal ver colgada de una enramada o sobre la mesa donde se toman los mates, un aparato a todo volumen. Era y es la ventana al mundo, la más directa y que lleva a imaginar las cosas, por lo tanto, no somos oyentes pasivos, terminamos de adornar con imágenes lo que vamos escuchando.