Vuelvo hoy a tomar el tranvía 26 para llegar desde el sur de Rosario, provincia de Santa Fe, Argentina, a la parada que me dejaba cerca de calle Entre Ríos 2366, entre La Paz y Viamonte. Un día de incertidumbres y temores cuando llegué por primera vez, sería marzo de 1958, a la Escuela Normal Nacional 3 de Rosario, para comenzar mi carrera de magisterio. No sabía lo trascendente que sería en mi vida esos cinco años que tenía por delante.
Era un automovilismo romántico, hecho con muchos esfuerzos y madrugadas preparando las “cupecitas” en esos talleres donde una peña o patrocinadores lugareños, más alguna gran marca a veces, conseguían “armar” un coche para representar a una ciudad o pueblo de las provincias argentinas, siendo la Provincia de Buenos Aires principal protagonista por corredores y circuitos.
Seguramente que, cuando organizamos la Feria Firmat 77 en el Firmat Foot Ball Club, de la ciudad homónima, en el Departamento General López, provincia de Santa Fe, Argentina, nos habrá visitado con sus padres y hermanos mayores, dando sus primeros pasos, Gabriel Alustiza, que había nacido unos quince meses antes…
Cuando se cuenta la histora del descubrimiento, conquista y colonización de América, muy pocas veces caemos en la cuenta de cómo repercutió en ambos continentes, el que llegó a través de los castellanos y portugueses y aquel otro, que en principio se llamó Las Indias. El caso de los vegetales comestibles es uno de ellos. Ya hemos contado a través de 

Siempre me llamaron la atención las cosechadoras que, como dijo alguien en Argentina, es el tanque de la paz. A veces llegaba alguna hasta la entrada de la herrería de mi padre en Baldissera para hacerles reparaciones, soldar piezas. Siendo un niño, me parecían gigantes! Con el verano las veía levantar polvaredas en los caminos en su lento traqueteo de un campo al otro, buscando más trigo, la semilla que se cosechaba en aquella época

Cuánto se puede decir de este hijo de italianos nacido en el corazón de la provincia del Chaco, en Argentina, allá por Baranda. Luis Landriscina llegó casi al finalizar el año en el que Gardel se piantaba, 1935.