
Vamos a iniciar un viaje por dos océanos y tres continentes. Pasaportes en mano, listos para viajar! Nos tenemos que situar en el Siglo XVII. A comienzos de aquellos años 1600 el señor feudal de Sendai, una ciudad del norte de Japón, fue el que encargó a su fiel samurái Hasekura que cruzara el mundo en barco para establecer un puente con los reyes de España.
La lectura de Yo, emigrante, libro que compila recuerdos de españoles que viven en Argentina que realizaron la profesora Beatriz Carballo Regueira y la colega locutora Alejandra Busto, ambas hijas de inmigrantes gallegos, nos ha llevado a bucear en el otro sentido, los argentinos emigrados. De distintas notas y comentarios hemos seleccionado partes que aquí pasan a formar un todo, tratando de encontrar las razones del camino emprendido, de la nueva vida encaminada, de las visitas a Argentina con distintas perspectivas de las cosas, de la etiqueta de Sudacas…
Ya hemos comentado cómo nos vamos encontrando los de Argentina que vivimos desperdigados por el mundo en la Provincia 25, con palabras, tradiciones, decires… que nos llegaron desde diferentes países y regiones. Al estar en España, nuestros encuentros con esos rasgos culturales son de por aquí. Así, ya hemos comentado 
Nos valemos de este artículo publicado por el CEIN – Centro de Estudio de los Intereses Nacionales de Buenos Aires, Argentina. Tantos son los patriotas de las entonces Provincias Unidas del Río de la Plata de la primera… y aún de la segunda hora… que estaban enrolados en las logias masónicas, que casi resultaría más fácil mencionar a quienes no habían sido captados. Esto se puede trasladar a toda América. Han estado detrás de la creación de los Estados Unidos de Norteamérica y del nacimiento de muchos, casi todos los países del continente. Este es el contenido del artículo:
Desde hace un buen tiempo nuestro amigo 

Eella misma es un poema, esa señora bien ama de casa que se asomaba en la pantalla de televisión y hacía del cocinar mucho más que preparar un plato.
Muchas veces las cosas convergen. A Enrique Muiño lo recuerdo siempre, y aún más estando en Galicia, donde las señales de turismo me recuerdan los molinos harineros, que son muiños. Desde Buenos Aires, Argentina, me preguntaron sobre el lugar de nacimiento de don Enrique Muiño. Precisamente desde su cuna natal en Lendo, A Laracha, Provincia de A Coruña, me llega el libro `Enrique Muiño, el Gaucho Gallego´ (*) del lucense Manuel Curiel Hernández. Desde Vigo, este escrito en galego que espero haber traducido bien, apelando a mi incipiente portugués, que me envía Lois Pérez Leira, allí nacido pero de aporteñado hablar por criarse en Buenos Aires. Así lo ha facturado…