
Nuestro amigo de Pergamino, Ricardo Biglieri se ha criado en una chacra de ese partido de la Provincia de Buenos Aires, Argentina. Aunque luego vivió en la ciudad, esos primeros años suyos rodeado por los momentos pasados en potreros, melgas y cosechas, lo ha marcado y constituye su universo literario


Con el saxo en ristre y el piano de los escenarios, Blas Rivera, caminador y corredor de caminos, va llevando su arte musical atesorado por una formación, espíritu y vivencias que quedan plasmados en cada actuación, en cada grabación. Blas, nos apetece situar a los entrevistados, emigrantes que somos todos, en sus lugares de nacimiento o de la infancia. Nos vamos a nuestra Córdoba, la de Argentina, aquella Córdoba de la Nueva Andalucía que es tu cuna
He legido el verbo entrevistar pues corresponde a la mayoría de los casos con cantores de tango con quienes compartí momentos en el micrófono. En otros casos fue en escenarios, al presentarlos. El primer cantor que ví fue, con 7 años, Héctor Mauré en la Sociedad Italiana Guillermo Marconi de mi pueblo, General Baldissera.
Llegamos en 2011 a través de Evelina Ceballos (ya desaparecida), emigrada argentina en Alemania, integrante de la Asociación CAARNE, al cantor argentino Caio Rodríguez que los visitaba en Berlín varias veces cada año. Nos dijo Evelina «Es un cantor enorme en el escenario y un gran tipo cuando se lo trata». Así surgió la entrevista
Nuestra colega argentina Hebe Schmidt, que reside desde hace años en Madrid, se ha abocado a elaborar un completo y complejo estudio sobre nuestros paisanos en España y el deseo, necesidad o análisis de la posibilidad de volver a la República Argentina en un futuro. Su título, Crónicas del Retorno, indica como la misma profesional lo matiza en el libro, en lo que es: recoger la opinión, palabra y sentimientos de muchos argentinos. Cada uno de ellos le ha planteado visiones y circunstancias distintas para dar el paso y retornar al país.
El 26 de Julio de 1952 a los 33 años, murió Eva Perón en la residencia presidencial ubicada en las calles Austria y Libertador de la ciudad de Buenos Aires, Argentina. Un mes y medio antes, pesando treinta y tres kilos y apoyada en un arnés especial, disimulado por su abrigo de visón, acompañó a su marido Juan Domingo Perón en el coche descapotable, que les trasladaba a la Casa Rosada para asumir el segundo mandato como Presidente de la Argentina