He legido el verbo entrevistar pues corresponde a la mayoría de los casos con cantores de tango con quienes compartí momentos en el micrófono. En otros casos fue en escenarios, al presentarlos. El primer cantor que ví fue, con 7 años, Héctor Mauré en la Sociedad Italiana Guillermo Marconi de mi pueblo, General Baldissera.
Como fui precoz en mi actividad como locutor y realizador de programas de radio, podría decir que sólo unos años después, en la década de los `60, ya me fui dando el gran gusto de conocer y dialogar con grandes figuras del tango. Aquí me voy a referir a cantores del tango, dejando para otro relato a las cancionistas y luego los directores, músicos y creadores. La etapa Yosoytango en Madrid será para otra nota específica; fueron también muchos.
Como riveriano, empiezo por don Edmundo Rivero
Tendría unos 16 años cuando supe que «La voz esperada», como se lo presentaba entonces, Edmundo Rivero, actuaría hacia las 18 hs. en el Cine Bristol Palace de la calle Maipú al 1100. Y allá me fui con mi flamante grabador Sony a ver la primera película y esperar su recital acompañado por su guitarra. Esa actuación tenía el patrocinio de una empresa muy cercana, donde luego firmaría autógrafos. La siguiente película no la vi, fui directo al local comercial y me presenté como un novel locutor. Me hicieron pasar a un sector más privado donde habían tendido una mesa con beberaje y bocadillos. Cuando llegó Rivero me atreví y le grabé unos cinco minutos que pasé en el Club Onkel de Ov. Lagos casi Arijón, en la salida para Pergamino, desde donde animaba al Barrio Las Delicias en las tardecitas estivales con sus parlantes.
Edmundo Rivero en mi etapa profesional
A partir de allí y tanto en los estudios de LT3 Radio Cerealista, filial de Radio El Mundo, como en El viejo almacén de la calle Balcarce en Buenos Aires, fueron muchos los encuentros y entrevistas. Una de ellas en el Hotel Savoy, pegado al Café El Cairo, en la calle San Lorenzo. En esa ocasión trasmitimos una actuación suya por LT3 posiblemente un jueves a las 22 hs, en un local no muy lejano de la emisora, patrocinado por nuestro cliente R.A.I.D. Rosario. Fue la única vez que pude verlo ensayar junto a sus guitarristas. En uno de los tangos más clásicos suyos, no cantó sino que hizo, diríamos, «la voz» con su guitarra. Siempre tuvo un trato muy especial hacia mí, posiblemente porque le llamaba la atención que en la época de Palito Ortega y los Beattles un chico adolescente y después jovencísimo, se dedicara al tango.
Muni Rivero, de la familia
En una ocasión nos llamó a mitad de semana a nuestras oficinas de Studio Simeoni para decirnos que vendría a Rosario su hijo, Muni Rivero, que debutaba en la ciudad. Por supuesto que quedó invitado para el sábado. Ya como a la mitad del programa estaba enfrascado en la presentación del siguiente disco y percibí de reojo que alguien había entrado. Era él pero en ese momento me pareció que estaba allí parado su padre, tan parecidos eran. Con Muni Rivero nos separaban 8 meses… él de Enero y yo de Setiembre de 1944.
La etapa de La Trinchera del Tango junto a Herminio Baggini
Cuando don Miguel Domingo Aguiló dejó libre el espacio de La Matiné del Tango los sábados a la tarde, con décadas de bien ganada popularidad, por razones de los vaivénes económicos de nuestro país, nos hicimos cargo con La Trinchera del Tango, nombre con el que ya Herminio Baggini había hecho ciclos en emisoras como Radio Excelsior, de Buenos Aires. Este actor de Laborde, población cordobesa cercana a mi pueblo, tras dirigir varias emisoras en la Patagonia y Tucumán, recaló en Rosario. De sus años porteños y con programa allí, tenía muchos contactos con artistas del tango. Eso más el hecho que presentaba los fines de semana las actuaciones en La Cueva del Tango de la familia Calcerano, siempre con grandes figuras del tango, hacían que tuviéramos en nuestros programas a la flor y nata de cantores solistas que habían pasado por las orquestas más importantes. Esto se continuó en la siguiente etapa con La Ronda de los Tangos, siempre con la locución de Ricardo Valdéz y Patricia Rey, muchos años con Juan Castagnolo como técnico de sonido.
Y así fueron pasando…
Miguel Montero, por quien empiezo, porque lo había visto en Isla Verde, Córdoba con Pugliese y Jorge Maciel en la dupla de voces. Estuvo unas cinco veces en nuestros programas, la última, dos semanas antes de su adiós. Fuera del micrófono me llamaba «pibe»… porque lo era! Vinieron cantores como Enzo Valentino o Agustín Magaldi hijo, que se nos fue muy pronto. Nos visitó Jorgel Sobral con quien me reencontré en Madrid. Vino Guillermo Fernández con quien fuimos por la noche a Villada. De los cantores de De Angelis, ya solistas, vinieron Lalo Martel y Juan Carlos Gogoy. Un buen amigo santafesino, de El Trébol, Luis Correa, nos grabó el tango Trinchereando creado por amigos como el compositor, Rodolfo «Cholo» Montironi, el poeta Francisco Sappietro que nos visitaba a menudo y el taxita y letrista Salvador Vaccaro, que promocionaba nuestro programa con todos sus pasajeros.
La Embajada del Tango
En esos años nuestros se había formado este espectáculo en el que participaron una decena de cantores, que se iban rotando, con el maestro Jorge Dragone al frente de un cuarteto. Se alojaban en Rosario cuando actuaban en la región. Así tuvimos en diversos sábados a Alberto Podestá, Jorge Bustos, Floreal Ruiz, tal vez alguno más y Jorge Valdéz, a quien dejo para el final porque con nuestro locutor se trataban de primos en el micrófono (Ricardo Valdéz era también un gran cantor y pudo ingresar a la orquesta de D´Arienzo pero la seguridad de su labor como locutor lo retuvo en Rosario) cuando en realidad sus apellidos eran artísticos.
Otros cantores, más recuerdos…
Quedan varios en la lista y seguramente olvidaré, sin quererlo, a más de uno. Cuando Aldo Calderón se retiró de la orquesta de Troilo, tras unos pocos años como solista en Buenos Aires, volvió a Rosario. Además de entrevistarlo en la radio, tuvimos largas charlas en el coche cuando íbamos, muchas vez con Fernando Tell y un guitarrista, a clubes, peñas, exposiciones, a actuar. Me contaba cosas de su relación con Rivero a quien admiraba. Organizamos en 1977 la Feria Firmat 77 y el cierre estuvo a cargo de otro entrevistado nuestro, Enrique Dumas con quien tuvimos una grata amistad. Lo mismo puedo decir de Ángel Cárdenas, con quien las charlas iban y venían del tango al cine. En una ocasión se llegó Alberto Castillo que en Rosario tenía una hinchada increíble.
Cuando íbamos a Buenos Aires para registrar entrevistas
En El Viejo Almacén riveriano registramos, además de al dueño, una entrevista a Roberto Rufino, que ya estaba alejado de los escenarios. Argentino Ledesma nos invitó a una copa por su cumpleaños en su local, creo recordar que por Constitución, y también vino a LT3. Tanto en Alcorta como en la radio fue muchas veces nuestro invitado el querido Raúl Angeló, de esa localidad santafesina donde su padre era el intendente. Tuvo una etapa con Miguel Caló y una larga carrera en Colombia, de donde era su esposa.
Seguramente quedan cosas en el arcón de los recuerdos…
Añadiremos aquellos que pesquemos de tantos sábados tangueros inolvidables. Intercalamos vídeos en los que tenemos a varios de los artistas mencionados, todos ellos muy importantes en una etapa del tango. Aquí queda este homenaje a El Negro Melo, que vi aquella noche lejana en el Club Sportivo Isla Verde, con Montero – Maciel como dupla de Osvaldo Pugliese
TEXTO Y EDICIÓN DE EDUARDO ALDISER
PONTEVEDRA DICIEMBRE 2024
