
Encuentro para recorrer su importante carrera como cantante, que aún continúa quemando etapas y preparándose para hacerlo como siempre, muy bien. La largada fue en Valcheta, Provincia de Río Negro, Argentina, un 9 de enero de 1936, en un pueblo que fundaron sus abuelos italianos y colonizadores del duro trabajo. De aquellos Scandroglio ha salido Edith Scandro, como tantos que estamos en esto, con un apellido retocado.
Conocí a quien diría que el albacea de Estela Martínez de Perón, ya viuda de Juan Domingo Perón, viviendo ella entonces en el Barrio de Chamartín, Madrid, dando su piso por el Oeste con el Parque de San Federico, para nosotros sería una plaza argentina. Lamento no recordar el nombre de este colaborador desde hacía años.
Con el autor del libro «Una historia pueblerina» sí que podemos decir que nos conocemos de toda la vida.
Nuestro amigo 

Sí, Argentina es nombre de mujer en muchos países europeos, y como tal se viene utilizando desde finales del Siglo XIX y comienzos del XX, cuando los flujos emigratorios a la República Argentina eran muy importantes. Entonces solían ponerles familias españolas, italianas y de otros países, a la primera bebita que nacía tras la ida a Buenos Aires y a otras ciudades de sus familiares, ese nombre, Argentina.
Cuando era pequeño, los dos primeros gallegos que sentí nombrar fueron Rosalía de Castro y Castelao. A la gran poetisa de Padrón la recité en galego en mi escuela de primaria en Rosario, un 12 de octubre de 1957, Día de la Raza como la llamábamos entonces en Argentina a la Fiesta de la Hispanidad, estando en sexto grado. Agradezco a la Señorita Matilde que me hubiera hecho conocer el gallego, con esos paixariños piadores… y los muiños do castañares.