Dulce de leche argentino, Rosas y Lavalle – Por César Tamborini

Nuestro amigo César Tamborini Duca, odontólogo de profesión ya jubilado, un día que estaba mateando y poniendo sobre rodajas de pan de sus pagos adoptivos, Veganilla del Órbigo, León, un buen dulce de leche argentino, de los que se pueden encontrar en España, se le ocurrió contar cómo se supone que nació ese dulce, postre y acompañante hasta de los alfajores santafesinos, que tal vez sea el San Ignacio nacido en Rosario en 1939 y que ahora producen en Sauce Viejo, siempre en Santa Fe

El Dulce de Leche
Por César Tamborini Duca – Pampeando y Tangueando

La quietud reinaba en el Campamento. Todos dormían pero en la tienda de Juan una lámpara de aceite encendida permitía ver la sombra de ésta que se movía de un lado a otro o se sentaba, cavilando con la espesa barba de su rostro apoyada en la palma de su mano. De pronto se decidió, pues él era así de impetuoso, arriesgado; y debía transformar su pensamiento en acción sin perder un instante. Colocó la montura a su caballo y como a la 1 de la mañana de ese 17 de junio de 1829, solamente acompañado por su ayudante, emprendió la marcha hasta el Campamento de su rival, que distaba unas pocas leguas.

Juan Lavalle galopa…

El galope de su caballo no le impedía continuar con sus pensamientos. Iba al encuentro de Juan Manuel para tratar de solucionar las disensiones y divisiones que aquejaban a la Patria; él, que había participado en más de 100 combates y escaramuzas por la libertad de un continente, estaba dispuesto a ceder protagonismo si fuera necesario para terminar con esa lucha fratricida que obstaculizaba la paz en toda la extensión de esa tierra que amaba.

Juan llegó al campamento de Juan Manuel en la estancia de Miller en Cañuelas, población de la Provincia de Buenos Aires, Argentina (aunque hay quienes afirman que este episodio tuvo lugar en la Estancia “San Martín” que Rosas poseía en esos parajes pampeanos) y se dio a conocer a la guardia, por la que se hizo acompañar hasta la habitación de éste, pero como no lo encontró pidió unos mates y luego se recostó, sin quitarse las espuelas ni las botas, en la cama de su adversario.

La mulata Monserrat era de mucho madrugar

En la madrugada llegó Monserrat – la mulata que preparaba el desayuno – con su pequeña hija, y mientras calentaba la lechada (leche hirviendo con azúcar para el mate que tomaba Juan Manuel) en el fogón, escuchó un ruido en la habitación de su amo. Cuando se asomó a la puerta y vio a un desconocido durmiendo se llevó las manos a la cabeza y salió inmediatamente en busca de Rosas, encargando a su hija no dejara de revolver la leche para que no se quemara.

Un poco después llegaba Rosas acompañado de la guardia que le había advertido de la llegada de Juan Lavalle, y al ver que éste dormía dijo, “Déjenlo descansar, es un valiente”, y un par de horas después cuando Lavalle despierta intuyendo la presencia de alguien, ve a Juan Manuel que estaba parado a su lado ofreciéndole un mate, mientras le decía “Duerme Ud. muy tranquilo”; Lavalle se incorpora en el lecho y le dice “Sí, General, sé que estoy en la tienda de un caballero y por eso he dormido así”.

Se dieron un abrazo,  tomando unos mate. Con otra lechada, pues cuando llegó de regreso la muy señorona y mandona vieja mulata de piel amarronada, ésta había tomado prestado su color y así había nacido el dulce de leche argentino!


Receta para hacer el dulce de leche argentino

En una olla grande poner 3 litros de leche entera, ½ litro de agua, 1 Kg de azúcar, ½ cucharadita de bicarbonato. (Según el gusto, se puede agregar canela en rama). Cocer con fuego fuerte revolviéndolo poco con cuchara de madera; cuando tome el punto, disminuir el fuego y revolver hasta que espese y se vea el fondo de la olla.

Este artículo del que aquí hemos hecho una selección, fue publicado en la Revista “Imagen Argentina” (New York, EE.UU. 2008) y en “Filandón”, (Suplemento Literario del Diario de León, el 4 de febrero de 2007). 

César Tamborini Duca – Odontólogo, escritor y difusor de la cultura de Argentina en España

 

EDICIÓN DE EDUARDO ALDISER – MADRID 2011