
Llegó hacia 1989 y se ha radicado en el Levante español. Lo tenemos, en Torrevieja, Alicante. Desde allí irradia todo su arte con la guitarra acriollada que va dejando zambas, chacareras, bagualas, algún malambo… nos llegamos a la mesa del bar para hablar de sus cosas con el porteño Alberto Francisco Fuggini, su nombre completo, de la Patria lejana, los amigos, la vida al fin…
Nuestro colega Andrés Hidalgo desde Berazategui, Provincia de Buenos Aires, Argentina, nos ha hecho llegar este trabajo realizado con una larga tarea de recopilación de datos en Buenos Aires y en Chile, sobre el gran cantante melódico Rosamel Araya que tuve la suerte de conocer y presentar hacia 1963 en la Fiesta Nacional del Trigo de Leones, Córdoba. Nos dice de Héctor Rosamel Araya Lizana...
Este talentoso cantante y músico chubutense, 

Como digo en el vídeo que ilustra esta nota, casi a diario vuelvo a hacer el trayecto desde mi casa, giro en la esquina del almacén de don Juan Bessone, Sociedad Italiana Guillermo Marconi, cruce a la panadería de los Bertapelle, mirada desde la otra vereda a la librería de Porto para saber si llegó el Billiken, Hotel Bosco, donde el tío abuelo Juan Bosco o algunos de sus hijos nos decían siempre algo a Mechi y a mí, junto al obsequio de algunos caramelos… y la diagonal, pasando junto al mástil en construcción de la Plaza 9 de Julio, hacia la Escuela José María Paz. En estos días setembrinos del 2014, más aún están presentes aquellos otros lejanos, cuando mis paisanos celebran el Centenario de la institución baldisserense, piedra angular de su cultura.

Nos dijo Jesús Alonso Olveira años atrás: Les cuento cómo nos fuimos de nuestra tierra, Finistirre y A Coruña, la partida desde Vigo y las primeras vivencias al llegar a Buenos Aires, en Argentina. En la ciudad de las Rías Baixas en la provincia de Pontevedra nos alojamos en una pensión, luego de bajar el equipaje del camión y acomodarnos en un cuarto. Estaríamos ahí hasta embarcar en el Monte Udala que aún no había arribado, lo haría dos días después de nuestra llegada. No salimos de la pensión hasta que fuimos a embarcar, porque mi madre no tenía dinero para llevarnos a pasear y además no conocíamos a nadie y el ambiente nos era desconocido.