• Argentina Inmigración - Mitos de la integración - Bibiana Degli Esposti

    Esta psicoanalista de Argentina, residente en España desde los años setenta, nacida en Santa Fe, ha participado el 25 de junio de 2009 en un coloquio donde el tema central era la integración de los inmigrantes en España. Veamos que dice Bibiana Degli Esposti, que es además la presidenta de Casa Argentina de Madrid, de quien tenemos publicados su trabajo “Femicidio” . Al final de sus palabras realizaré una acotación que viene muy a cuento.

    Inmigración Argentina. Mitos de la integración, por Bibiana Degli Esposti

    Los dos sustantivos que se incluyen en el título de mi exposición, significan diversas cosas según la disciplina que los estudie, en el caso de los mitos, y según la ideología que la piense, en el caso de la integración. Luego además, está el uso coloquial de los términos.
    De los mitos se ocuparon los antropólogos, estudiándolos y sistematizándolos hasta dar con sus unidades, los mitemas, soportes de la estructura del mito. (Levi Strauss).También el psicoanálisis hace uso del mito pues mantiene en el centro de su conceptualización el mito de Edipo, estructura fundante en el proceso de hominización.

    El mito es ahí, una estructura discursiva que intenta dar cuenta, que intenta decir, articular lo que no tiene exactamente explicación y si bien lo que se sustenta del mito escapará a la formulación, justamente el mito permanece porque no hay verdad que se pueda decir toda, y en esta línea tampoco entonces podremos decir toda la verdad de la inmigración argentina y de cómo fue y cómo es la integración de las y los argentinos en España. A veces vivimos del mito, del cuento que nos contamos de lo que somos porque los mitos también son los relatos, las cosas que se dicen y decimos de nosotros, un hacer leyenda, dichos que nadie puede saber exactamente hasta dónde son ciertos, hasta dónde nos complace creérnoslos o hasta qué punto nos lo quieren vender.

    Y respecto de la integración, es un término difícil y que se sostiene en las distintas ideologías de diversa manera. Dado que, digan lo que digan los mitos los argentinos también somos inmigrantes, si de la integración de los inmigrantes argentinos se trata, puede creerse como otrora que es bueno que se asimilen a las costumbres locales hasta parecer lo mismo perdiendo las especificidades, o bien, dentro del multiculturalismo, que nuestra cultura y formas de vida, convivan con la de los nativos y las de los otros inmigrantes. Y acá ya voy a hacer un matiz, antes de ver si asimilación total o perfecta convivencia entre distintos, es posible o no para los argentinos.
    Al decir “otros inmigrantes” estamos en la realidad actual de los argentinos que llegan, porque los que llegamos sobre los años 76 a 80, nos encontrábamos con otra realidad puesto que en España no había prácticamente inmigrantes y si uno veía muchos extranjeros, era porque el sol proverbial del España acogía entonces como ahora turistas. Pero los inmigrantes somos otra cosa que turistas. Nos toca encontrar los modos propios de integración.

    El ser humano con todo ser pensado el sumun de alguna cosa, es sin embargo el animal al que le cuesta más integrarse porque por ejemplo, su adaptación al medio siempre es problemática y nunca es total, aunque nazca, crezca y muera en el mismo territorio. Evidencia que Lacan recordó en el cuarto año de su Seminario: esta especie que habla no hereda lo aprendido y así cada niño debe aprender por sí mismo que el fuego quema, y con ello tendrá que aprender que fuera de casa no será querido como dentro y que incluso puede no ser bienvenido y a su vez no soportar a los demás por cualquier motivo, a veces insignificante. Sentirse rechazado o sentirse invadido son sensaciones siempre presentes en el ser humano, son propias de su constitución subjetiva y los avatares de la inmigración  las echan a rodar.

    Banderas americanas y la de España en un acto oficialLa  asimilación total  es un intento vano y además sabemos que en su nombre se han cometido atrocidades que querríamos olvidar y sin embargo, ahí están en los libros para que las leamos. Y si pensamos en la xenofobia reinante en Europa, según las épocas sea más o menos álgido el problema, tenemos que eso de la convivencia ideal tampoco se concreta en una realidad defendible y adoptable por los países que empiezan a verse con la problemática que trae la hambruna mundial y los movimientos de masas. Siempre será más fácil echar las culpas a los africanos, a los sudamericanos, a los hambreados que los banqueros y a la ambición desmedida. En los tiempos que corren, ser ambicioso por demás es bueno, tener hambre algo que no se quiere ni oir mentar.

    El sábado 20 de junio 2009 tuvo lugar en Madrid una Jornada sobre este tema, organizado por Fedear, Federación de Asociaciones Argentinas en España y Europa. Con el trabajo de varios ponentes pudimos comprobar que los argentinos como cualquier otro inmigrante, necesitan redes de contención, de asistencia laboral, económica, social, psicológica y la constatación de algo que ya sabíamos, viene a poner en palabras lo que es obvio, la integración, la supuesta facilidad de nuestra integración, no va de suyo. Porque para ir entrando en lo que se dice, o sea, que los argentinos nos integramos fácilmente, que casi entramos como si en casa estuviéramos, etc etc, los casos presentados y los textos analizados, dicen que lo que se dice no se condice con lo que pasa.

    Muchas veces se habla y hablamos de nosotros con media parte de lo que pasa.  Es cierto que cuando  llegué  en 1976 había pocos inmigrantes y me decían, “qué habla tan dulce que tienes, ya verás como aquí estarás muy bien”. Sin embargo, que les pareciera dulce mi habla no impidió que me llamaran sudaca.

    La palabra sudaca nos daba tanta rabia que nos dio pie para empezar las reivindicaciones, para decir, para pelear y cantar aquello de “No me llames extranjero”.  La palabra sudaca a fuerza de usarse y protestarse pasó a tener un matiz más simpático, lo usábamos nosotros para burlarnos y decirnos…  “pero dale sudaca no te quejés  tanto” y pasó como pasa siempre que una palabra se pone a rodar, se liman las aristas, se pulen los dolores. Llegué a asistir a un acto en esta casa en el que una asociación sudamericana le entregó a Jorge Valdano el premio sudaca de oro o algo así y hoy se utiliza como un término positivo, como el orgullo de ser sudaca.

    Ese término entonces era casi exclusivo para argentinos chilenos y uruguayos, porque del resto de Latinoamérica España no tuvo noticias hasta mucho después. Estoy recordando esto, que a lo mejor hoy por hoy suene antiguo puesto que el habla que antes nos denunciaba, ahora se utiliza y re-utiliza por ejemplo en publicidad. ¿Es un modo de integrarnos el poner tantos argentinos en los anuncios publicitarios o es nuevamente una forma de burla? No estoy segura, pero lo seguro es que pasamos a ser una realidad, una existencia en el mapa europeo.

    Si bien dije antes que lo de integrarse para el ser humano es siempre problemático, también podemos ver cuáles son las vías que la permiten. Las vías que permiten la integración son la lengua común y el trabajo y en tercer lugar, los amores, las pasiones. A veces la historia empieza al revés, alguien viene de paseo, se enamora de una o un nativo y se queda y se integra. Pero las más de las veces, ocurre de la otra manera.

    El trabajo es la pica que permite sentirnos en casa y en el trabajo radica para mí, la relativa facilidad con que los argentinos nos integramos en España. Ustedes dirán que eso es lo que le pasa a todos los inmigrantes y yo les diré que sí. Lo que pasa es que ahí, en la relativa facilidad o la decidida imposibilidad influyen muchas cosas y en primer y decisivo lugar, influye el nivel de formación académica o profesional que el inmigrante porte.

    Ahí sí que puede plantearse una especificidad argentina, en cuanto a la inmigración de las primeras épocas. Según los datos conocidos de antemano y los que aparecieron en el debate del otro día, la primera oleada de argentinos estaba constituida por profesiones liberales, por títulos terciarios en gran cantidad y también por trabajadores y comerciantes. Pero estos últimos también tenían un nivel de formación académica mayor que el lugar al que vinieron a insertarse. La lucha por la escolarización general, gratuita y laica fue una lucha de las familias argentinas, formadas otrora por inmigrantes europeos en su mayoría.

    Mandar los chicos a estudiar, portarnos de herramientas para trabajar y para no vivir en la ignominia, era un bien defendido en Argentina y hasta entonces muy logrado. Luego vendría lo que vendría y la deserción escolar y la dificultad para comprar tantos libros, se hizo carne y la realidad cambió y aun hoy, cuesta recuperar el nivel de estudios que entonces hubo.

    Entonces, eso que en principio nos fue dado para vivir en Argentina, nos sirvió para vivir fuera de ella- En mi caso particular, hasta que pude trabajar como psicoanalista, me gané la vida con el inglés que había estudiado paralelamente y durante los cinco años de mi bachillerato. En aquel entonces pocos jóvenes hablaban inglés y yo salía a buscar trabajo y me lo daban pero….en cuanto me pedían documentos yo sacaba mi pasaporte y me decían, permiso de trabajo…A mí nadie me lo había dicho antes de venir y bueno, lo conseguí fácilmente porque no había parados con nivel de inglés para trabajar de dependiente o de secretaria común. O sea, me fue bien porque les vine bien.

    Y luego el psicoanálisis también era un bien escaso y entonces ¿se puede decir que fue fácil mi integración? De las colas en la comisaria de Madrazo ni a mí ni a mis compatriotas, nos salvó nadie. Ni entonces ni en la última regularización. Hay que decirlo porque si no, parece que nos están esperando con los brazos abiertos deseosos de albergarnos y eso no es así. Aunque en las redadas de la calle pasemos desapercibidos, hay muchos, demasiados rechazos de entrada en Barajas para los argentinos. Cada vez más.
    Sin embargo la gente decía y dice, que los argentinos somos casi nativos.¿Pero que ser blanca me sirva para que la policía en 33 años que llevo no me haya pedido los documentos, quiere decir que me integro fácilmente? No, sólo me salvo del prejuicio negativo de los colores.

    Ser argentina y dentista, ser argentina y psicoanalista, ser argentino y poeta, ser argentinos y médicos es lo que la sociedad española asimiló como obvio, pero los 300.000 argentinos y argentinas censados evidentemente no son todos y todas profesionales. El campo psi es y fue muy desarrollado en Argentina y cuando vinimos, la palabra psicoanálisis la rechazaban los psiquiatras y la escribían mal los periodistas y como los españoles estaban hartos de los tratamientos medicamentosos, los psicoanalistas les vinieron bien y nos integraron como suyos y nosotros trabajando nos integramos y luego muchas españolas y españoles empezaron a estudiar psicoanálisis.

    Yo creo que no es válido decir que fue fácil nuestra integración, creo que fue un reto y muchos decidimos jugarnos en ello porque teníamos herramientas para intentarlo. Luego jugarte en algo te hace verdaderamente llegar a un lugar y quedarte con todas las consecuencias. El trabajo, ese derecho humano, es el bien más integrador que hay. Pero las cosas ya no son lo mismo, tampoco para los argentinos.

    Los fantasmas xenofóbicos se han levantado y la rabia europea por no poder vivir tan ricamente, como esperaban, se vuelca contra los inmigrantes y las argentinas ya no les parecemos tan dulces. En esta Jornada que estoy mencionando, se acercaron varias personas a pedir ayuda, a contarnos que los mal pagan y los echan sin nada aprovechándose de que no llegaron a regularizarse y esas personas hablaban tan argentino como yo, como los de la publicidad o como mis compañeros de mesa.

    Mi grupo de psicoanálisis lanzó allá por el 2002 una campaña de Psicoanálisis para Todos, que consistía en una beca del cincuenta por ciento en los honorarios durante un plazo máximo de un año. Los argentinos que entonces estaban llegando a montones, se fueron enterando y todos tuvimos muchos argentinos usuarios de las becas. Podemos decir que es que los argentinos suelen psicoanalizarse, y es cierto. Pero lo que tenemos que decir es que la gente estaba muy angustiada, que llegaron con nada de dinero, que no los legalizaban, que mal trabajaban y mal comían y tenían trastornos gástricos, insomnios y jaquecas fuertes, etc etc, y que iban a las consultas médicas y los médicos los mandaban a terapia. Que ellos aceptasen más fácilmente y se pasasen entre ellos los recursos, también es cierto y parte de la cultura. Pero la pasaban mal y muchos se fueron y se van porque no consiguen integrarse ni llegar a vivir bien.

    Entre todas la variables que podría haber elegido para cerrar mi exposición, he decidido usar este tiempo para insistir en que hay que tener cuidado con el mito de la fácil integración, porque la invisibilización nos perjudica en muchos aspectos.

    Decía la profesora de la Universidad de  Salamanca, Susana Schmidt, que había una contradicción flagrante en el hecho de que la prensa argentina publica muchos artículos que hablan de las dificultades de los argentinos en España, dificultades para la legalización, ya sea residencia o/y convalidación de los títulos y en la prensa española, sin embargo,  más bien no aparecemos a menos que aparezca una banda de ladrones, pero no aparecemos cuando se habla de la problemática inmigratoria, como si en las colas de Aluche no hubiera argentinas y argentinos. Eso no es bueno porque si no estoy en la problemática tampoco necesito recursos asistenciales para la población argentina: si no se nos ve es como si no estuviéramos y entonces no necesitamos nada.

    Eso es mejor que no lo compremos. Aunque nos guste, es un decir totalmente falsificado.

    Bibiana Degli Esposti

    Hasta aquí su disertación a la que aporto esta experiencia: trabajando en una editorial española que publicaba revistas de varias colectividades de inmigrantes en España, tuve la oportunidad de participar en un acto en la Comunidad de Madrid cuando el consejero del área era Javier Fernández Lasquetty.

    En la rueda de preguntas le hice notar que, como ocurría con otras comunidades iberoamericanas como la paraguaya, peruana, dominicana, etc., sería buena cosa que se creara un CEPI de Argentina… acotando que bien podía ser para integrarnos a chilenos y uruguayos, que son grupos de inmigrantes menos numerosos, que seguramente no tendríamos problema de compartir ese centro patrocinado por la Comunidad de Madrid.

    En un tono distendido y coloquial, pues además lo había entrevistado muchas veces y compartido charlas en varios actos, comentó que no lo preveían pues nosotros no lo necesitamos, nos integrábamos con facilidad. Esa visión suya y del gobierno madrileño, que por cierto, hace mucho por la inmigración, es la que refleja en este trabajo Bibiana.

    En mi réplica le manifesté que incluso existía una institución como la Casa Argentina de Madrid para gestionar un emprendimiento de este tipo… pero nada, no somos conflictivos los argentinos, tampoco muy gregarios… cada cual de su padre y su madre… y todas las posibilidades de presentarnos agrupados queda para las asociaciones, casas y centros argentinos en España, que realizan en general una gran labor.

    Eduardo Aldiser
    Argentina Mundo con los profesionales que analizan la inmigración argentina en España y el mundo

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    Lista de comentarios

    Rafael Amor31/03/2017 12:35:29

    Bibiana muchisimas gracias por recordar mi canción "No me llames extranjero" que ciertamente se ha convertido en un himno para los migrantes y con respecto a la palabra "sudaca", en los años 80 junto con Olga Manzano y Manuel Picón, Claudina y Alberto Gambino, hicimos una gira por toda España con nuestra obra "Sudaca" de alguna manera hemos contribuido también a que esta palabra perdiera su condición agresiva y ninguneante y pasara a ser el nombre de una veta cultural en el contexto español y de ahí al mundo. Un abrazo grande, saludos, Rafael Amor

    Eduardo Aldiser04/05/2012 20:34:11

    Estimado Osvaldo... ha acertado, desde mi punto de vista, de pleno... es así! Por eso aquel día yo insistía ante el equivalente a un ministro de provincia argentina, que nosotros nos merecíamos y necesitábamos tanto como cualquier otro colectivo de inmigrantes, un CEPI que son las siglas de los centros financiados por la Comunidad de Madrid y gestionado por la asociación única o más fuerte del país al que se asigna.

    Incluso en mi planteo marcaba las diferencias con la actitud de los demás colectivos... que bien podemos compartir con los hermanos chilenos y nuestros iguales uruguayos una misma casa... pero que los tres juntos ya somos en Madrid más que cantidad para tener un CEPI, dije, del Cono Sur.

    Ahora estoy en Galicia y aquí el fenómeno es que, además, todos tienen algún pariente o amigo de la familia en Argentina. Y en el trato eso cambia mucho a nuestro favor, nos conocen, saben de nuestras comidas, de nuestros artistas, etc.

    Muchas gracias por aportarnos su visión y comparto los elogios muy merecidos a Bibiana Degli Esposti. Un saludo cordial desde Pontevedra, hermosa ciudad

    osvaldo cambria04/05/2012 18:26:39

    Estimado Eduardo : gracias por difundir tan valioso material sobre un tema controvertido
    como es la integración en paises extranjeros.Muy agudo el análisis de la psicóloga Sra. Bibiana Degli Esposti,cuyos conceptos comparto porque viví algunos años en España y conozco el problema.Quiero en este espacio referirme específicamente a tu acotación final Eduardo,a tu charla con quien fuera por entonces Consejero del area de inmigrantes Sr Lasquetty y su visión sobre la facilidad con la que los argentinos se integran en España.Esta visión sobre los argentinos,que es también la de muchísimos españoles de cualquier clase social,responde en mi opinión a un hecho preciso:los españoles nos admiran.Esto se debe quizás,a algunos aspectos de nuestra idiosincracia,quizás al hecho de que hemos gozado de una instrucción pública privilegiada,también al influjo de algunos ídolos del deporte (Kempes,Maradona,Fangio,Monzón),al tango y a figuras como Gardel,a escritores como Borges,y a tantos otros representantes de nuestra cultura en general.El caso es que
    no obstante el mote de "sudacas" ellos no nos ven como al resto de los latinoamericanos.Nos ven como a pares,que por motivos incomprensibles no han logrado
    aun constituir un país desarrollado.Ergo,esta visión, este concepto que ellos tienen de los argentinos,hace que nos vean como capaces de integrarnos con facilidad,
    y por ende de no necesitar ayuda.Un saludo afectuoso.

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